Responsabilidad por nuestra creación
El tema de este año, al estilo de Vito
En The Transmission School no percibimos este lugar como una escuela tradicional.
No estamos aquí para abrumarte con información. Lo que intentamos es abrir un espacio donde algo pueda ser recibido y vivido, pero solo si formas parte de ello. No solo asistes a algo, sino que participas en un proceso.
En los últimos años, el trabajo ha avanzado paso a paso. Comenzamos con la libertad y la responsabilidad, luego exploramos qué significa tener la libertad de crear. Este año, algo se vuelve más concreto.
Somos libres de crear, pero también somos responsables de lo que creamos.
Esto no es algo abstracto. Se manifiesta de maneras muy sencillas: en lo que haces, en cómo respondes, en cómo te relacionas con los demás. Cada acción, cada elección, cada interacción tiene una consecuencia. A veces, lo que creamos se siente coherente y lo reconocemos de inmediato. Otras veces no, y en esos momentos la tendencia es buscar fuera o corregir rápidamente.
En cambio, lo que intentamos hacer es quedarnos un poco más de tiempo con lo que está sucediendo y hacernos una pregunta sencilla: ¿qué estoy creando aquí y de dónde proviene?
Esto ya supone un cambio.
Muchas personas llegan muy centradas en su proceso personal, y esto forma parte del trabajo. Pero en cierto punto, algo se abre más allá. Empiezas a darte cuenta de que no estás solo en lo que estás viviendo. Empiezas a sentir al grupo, al entorno, cómo tu presencia influye en lo que sucede.
La responsabilidad, entonces, no se trata solo de uno mismo. Tiene que ver con cómo te relacionas con los demás, cómo participas, cómo te desenvuelves dentro de un espacio compartido.
Esto no surge de una idea, sino de la experiencia. Prestando atención, permitiéndote sentir más, notando qué cambia cuando estás un poco más presente.
Los cursos forman parte de este proceso, y cada profesor aportará algo diferente que te ayudará a ver con mayor claridad. Al mismo tiempo, lo que realmente sustenta el trabajo es el entorno en sí, la forma en que vives aquí día a día. Es en esta convivencia donde las cosas empiezan a cambiar de forma natural.
Al cabo de un tiempo, es posible que empieces a notar que una misma pregunta se repite una y otra vez, en diferentes momentos, a menudo en situaciones muy cotidianas.
¿Qué estoy creando?
¿Y estoy preparado para asumir la responsabilidad?
No es una revelación repentina, sino más bien sutil. Se percibe en pequeños detalles, en cómo reaccionas, en tus elecciones, en lo que evitas. Y una vez que empiezas a notarlo, aunque sea levemente, algo cambia.
No porque decidas cambiar, sino porque ahora lo tienes un poco más claro.
Esto continúa cuando te vas. Te acompaña en tu vida, en tus relaciones, en la forma en que tomas decisiones.
Porque al final siempre estamos creando algo, la única pregunta real es si somos conscientes de ello.